(in English)

Las Everglades de Florida, enero de 2001

Este relato es mi primero en español. Si traduje algunas cosas incorrectamente, por favor avíseme.

Jen chapotea la senda de la charca de Nine Mile ¡Vea la colección de las fotografías!

Jen y yo pasamos unos días acampando en las Everglades de Florida en enero tarde. El aire caluroso de Florida del sur fue mejor que el invierno frío de la Carolina del Sur. Manejamos sur y comimos a Alabama Jack's antes de entramos en el parque a la noche del viernes.

Al campo Flamingo, lo organizábamos y relajábamos leer en la tienda de campaña. Apenas habíamos hecho eso cuando una troca con un bote grande llegó a un campo próximo. —Es un bueno sitio, fino y tranquilo,— habló el cochero cuando salió. Y había no más tranquilo por dos noches como cuatro más sus amigos llegaron con otro bote y escucharon un radio. Ellos estaban tan cercos así que varias sus conversaciones se nos llegaron. Escuchamos sus relatos de las pescas. Muchas veces habían desatendido unas leyes de la pesca.

Por fortuna, los días eran mejores. Un sol brillante y el tiempo caluroso, pero la brisa persistente hizo un poco frío. Nuestro primer día montamos en nuestros bicicletas alrededor de Flamingo y anduvimos la senda de Christian Point por malezas salobres y mangles. El día siguiente alquilamos una canoa y chapoteamos por muchas horas sobre la senda de la charca de Nine Mile. Comenzamos en charcasitas y arroyos abiertos entre los mangles, entonces por conducto de agua muy baja, y regresamos por fin a la charca primera. Vimos mayormente aves, con algunos aligadores, dormido a lado de las charcas hondas.

80 kilómetros fuera de civilización, el Super Bowl estuvo en televisión en la cantina. Pero estuvo atestada así comíamos arriba en el restaurante. Nos decidimos a nos no interesamos en ese juego de todos modos. Las noches del domingo y del lunes pasábamos con silencio maravilloso porque nuestros prójimos se habían ido.

Por la mayor parte, el lunes pasaba al campo, y unas correrías a la charca de Eco. Los observadores de las aves de por todos los EE.UU. llegaron a hallar un grassquit accidental. Llegó de Cuba o en otra parte del Caribe. Lo buscamos, pero no lo encontramos. Me maravillé por qué alguno volaría allí de Seattle a ver ésa ave, cuando si volaría a las islas, lo encontraría allí probablemente más fácil. Tal vez la excitación es a ver la ave en la localidad incorrecta. De todos modos, la fauna de las aves vimos a la charca de Eco fue excelente. Esta charca fabricada del agua dulce (de agua limpia del albañal) tuvo aves a todas partes: garzas, gallinules, y muchas aves pequeñas.

El lunes anduve en bicicleta, un viaje redondo de 29 kilómetros, del campo al lago West y entonces regresé. Estuvo un conducido agradable en terreno plano, y el tráfico no estuvo malo, pero el viento retrasó mucho mi progreso.

El martes estuvo la vez regresar a nuestra casa. Antes de salido el parque nos detuvimos a la senda popular de Anhinga, atestada con fauna. Entonces manejamos a norte y nos detuvimos en Jupiter a ver el faro rojo y bello. Sitúa alto sobre un montecillo viejo de las conchas de los indios. Desgraciadamente, sitúa en el terreno de los guardacostas y Usted tiene que quedarse con la guía. Por esto, es un poco difícil a hacer la fotografía perfecta. Pues nos encaminamos a norte. Planeamos a pasar una noche en Jacksonville por la noche, pero entonces nos decidimos a continuar y llegamos a nuestra casa a una hora adelantada de la noche, pero sano y salvo.

¡Amo las Everglades! Era un buen viaje, y tiempo perfecto. El agua y la fauna en todas partes. Traeremos nuestros kayaces por el viaje próximo y chapoteamos las sendas largas.


Los textos y las fotografías son Copyright 2001 por Michael y Jennifer Boone. Todos los derechos reservados.
Last Updated: 15 de agosto de 2001